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Proyecto 365. Así ha sido este año

Hoy termina mi proyecto 365 en Instagram. 365 fotos. 365 momentos, 365 sensaciones, 365 días con sus 365 emociones.

Cuando empecé tenía varias premisas claras. Unas normas que me “impuse” y que he cumplido en cada imagen:

  • Fotos horizontales.
  • Hechas siempre con mi móvil y por mí (y realmente hecha durante el día en cuestión, nada de guardar por si acaso algún otro día faltaban…).
  • No selfies.

El resto no tenía ni idea de cómo se desarrollaría. Pero me gusta el resultado. Y me lo he pasado muy bien, que es lo más importante. Ha habido momentos en los que ha costado escoger la foto y otros en los que no había foto porque la rutina no es demasiado creativa. O quizá sí, porque es cuando más tenía que darle a la cabeza.

Balance de estos 365 días

Revisando cómo ha ido todo todavía no he encontrado las palabras que definan este año. Puede que haya sido más complicado que otros; cuando el cáncer llama de repente en la puerta de tu casa parece que todo lo demás se desvanece demasiado rápido. Porque cuando una abuela se marcha de tu lado, aunque ya hace tiempo que estaba lejos, lo demás, aunque sea bueno, tampoco importa tanto.

Pero tampoco sería justo decir que ha sido un mal año. Distinto. De esos que te hacen crecer por dentro.

Tengo una familia de valientes que pueden con todo, y con más. Tengo una suegra que admiro, que lucha sin perder la sonrisa y que aunque esté pelona está más guapa que nunca.

Tengo un abuelo único del que no podría estar más orgullosa. Un abuelo que acaba de cumplir 90 años y que ha sido capaz recomponer los pedazos de su vida para disfrutar del tiempo que le quede. Haciendo gimnasia y sudokus. Nunca es tarde para escuchar la risa sincera de un abuelo y para ver su mirada más serena.

Tengo un amor que me hace llorar de risa casi todos los días. Que saca adelante su negocio con toda la ilusión, aunque a veces las fuerzas flaqueen. Que lucha por sus sueños, que me acompaña en los míos.

Tengo unos recuerdos maravillosos del mejor viaje de mi vida. He disfrutado de cada escapada de fin de semana, de cada tarde en el sofá, de cada serie a la que me he enganchado. Estoy feliz por haber sabido sacar partido a cada momento vivido este año. Que han sido muchos y las fotos de mi Instagram están ahí para recordármelos siempre que lo necesite.

He descubierto la PNL y la Lengua de Signos. Y con todo lo bonito que me aporta este aprendizaje, va y de regalo me llevo a personas increíbles a las que les apetece caminar a mi lado. A Ana y Elisbeth, que me cogieron de la mano cuando me hacía pequeñita y me ayudan a construir cosas enormes. A mi otra Ana, mi instagramer favorita.

Gracias.

Tengo una profesión que me apasiona. En la que quiero seguir creciendo. Que también este año me ha traído muchas satisfacciones profesionales y personales, ya que me ha dado la oportunidad de conocer gente muy interesante, gente con una esencia bonita que también me saca muchas sonrisas.

Y porque tengo muchas de continuar aprendiendo mi Instagram va a cambiar un poco. Tenía idea de cerrarlo con el final de este proyecto, pero he decidido mantenerlo y darle una vuelta. Pero eso será a partir de mañana 🙂

Gracias a los fieles que habéis estado al otro lado estos 365 días. A los que han llegado nuevos, a los de siempre. Los incondicionales sin los que, vale, quizá podría, pero es que no quiero.

 

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Frases que me horrorizan

Me encantan las palabras. El lenguaje. El vocabulario. Los signos de puntuación. La ortografía. A veces tengo dudas que me encanta resolver, a veces me cabreo cuando nuestra gramática o nuestra ortografía introduce cambios que trastocan mi cuadriculada cabeza. Que me dicen que ya no puedo poner tilde a ésta, ni a sólo. Y yo me resisto.

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Mi experiencia con la cándida albicans

Hace mucho tiempo que no actualizo el blog y hoy tengo ganas de hacerlo. No con una entrada bonita como las que me gusta escribir, sino contando una experiencia que estoy viviendo actualmente, ya con menos intensidad, pero que me gustaría explicar por si alguien puede verse identificado y puede encontrar algo de luz. Esta es mi experiencia con la cándida albicans intestinal.

candida albicans

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32 razones para amarte

  1. Que me preguntes dónde están las cosas antes de ponerte a buscarlas.
  2. Llorar de risa antes de irnos a dormir.
  3. Que Erentxun quiera salir a correr contigo.
  4. Tus abrazos antes de irte a trabajar.
  5. Tus besos cuando vuelves a casa.
  6. Que siempre vuelvas.
  7. Las pizzas – cerveza – Deluxe de los viernes.
  8. Las constelaciones de tu espalda.
  9. Que me mires como si fuese la primera vez que me vieras.
  10. Que adores a Dexter, que te apasione Breaking Bad, que sufras con Prison Break.
  11. La canción de Hawaii 5.0.
  12. Droki.
  13. Bailar en la cocina.
  14. Cuando me dices te quiero mirándome a los ojos.
  15. Las tardes en el sofá.
  16. Los días en los que no puedes parar de hacer cosas.
  17. Tu cara cuando te despiertas de la siesta.
  18. Que nuestras aventuras sean compartidas.
  19. Cuando soñamos despiertos.
  20. Cuando te ríes al contarme lo que te cuento mientras estoy dormida.
  21. Esos besos.
  22. Que me sueltes la mano cuando caminamos por la calle.
  23. Que no me sueltes nunca mientras vivimos.
  24. Los desayunos en la terraza.
  25. Que me acompañes a los conciertos
  26. La telepatía
  27. Tu forma de buscarme cuando me necesitas.
  28. Que te pongas nervioso conforme se acerca tu cumpleaños.
  29. Tu valentía.
  30. Que quieras que sea lo primero que veas al despertar.
  31. Y lo último que besas cada noche.
  32. Que seas magia.

[TeQuieroTodo]

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Nada. Pero todo.

nada todo

No.
No era nada.
Y se dejó caer en el sofá como esperando algo. Eso que nunca llegaba y que había dejado de ser nada desde ese mismo instante en el que se convirtió en un nudo marinero en su tripa.
Sí, sí era algo.
Era la frustración de no haberlo conseguido, de no haberlo sabido hacer querer mejor. Era (auto)engañarse, las miradas hacia otro lado, los remordimientos y la impotencia de darse cuenta de que eso que no era nada en realidad lo era todo.
Ella había visto cómo él estaba cada vez más lejos, más asunte, más perdido. Fuera.
Él se había dejado ir, había construido un muro entre los dos porque lo que quería era que ella se quedara al otro lado.
Ella decía que no era nada.
Y sabía que pasaba todo.
Él no hizo nada, excepto lo que quería hacer. Quedarse con todo. Sus ganas, su ilusión, ese trocito de corazón roto que se guardó para que nunca volviese a estar completo.
Decirle adiós con frío, sin mirar hacia otro lado, sin remordimientos.
Ella seguía en el sofá esperando nada.
Porque nada es lo que tenía, ahora, sin él.
Todo es lo que llegaría, después.

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Historias con magia

Ayer, mientras esperaba para que Love of Lesbian me firmara su último disco Uri Bonet no dejaba de mirar mi camisa. Cuando llegué a la mesa me dijo que le encantaba y me preguntó que “por qué nunca había tenido el corazón tan rojo“. No supe qué responder (malditos nervios). Santi Balmes dijo que era chulísima y yo seguía temblando y balbuceando.

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Magia.

Poner un CD en modo aleatorio y que salga tu canción preferida.
Cantarla a pleno pulmón mientras conduces.
Un helado mirando al mar.
Las mariposas en la tripa.
Una piel erizada.
Caminar descalzo por la arena.
Dormir todas las horas que te apetezca.
Quedarte sin dormir descubriéndo(le).
Una caricia por sorpresa.
Una tarde en la piscina.
Un mensaje que te saca una sonrisa sin motivo.
O por todos los motivos.
El olor de un libro nuevo.
Su olor.
Un zumo de naranja recién exprimido.
Cotillear con tus amigas.
La gente que te hace temblar.
Un masaje en la cabeza.
Un día entero en pijama.
Las rutinas.
Una improvisación.
La telepatía.
Reír hasta llorar de risa.
Bailar en la cocina.
Unas sábanas recién puestas.
Una pizza, una cerveza, tu programa preferido en la tele.
Llorar cuando escuchas esa canción.
Saltar por el pasillo cuando escuchas esa otra.
Un mensaje de alguien de tu pasado que te dice “hoy pasé por ese sitio donde tanto tiempo compartimos juntas y me acordé de ti”.
Los días de sol y frío.
Un domingo por la tarde sin moverte del sofá.
El último capítulo de tu serie favorita.
Los detalles.
Un “tengo ganas de verte”.
Estrenar esa camiseta.
Hacer algo porque te apetece.
No hacer nada porque te apetece.
Hacer lo que te apetece.
Encontrarte gente buena.
Conseguir tenerla siempre a tu lado.
Un atracón de gominolas.

magia son momentos
magia son personas
magia es una sonrisa
un instante
una luz
magia que llega de repente
en lo más pequeño
en eso que lo hace grande

 

 

 

 

 
*Si miras con otros ojos, verás un poco mejor: la magia se esconde también en las pequeñas cosas. Basta con fijarse y estar de humor, con abrir bien los ojos y el corazón*. [Encantadas]

magia

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Me dijiste

dijisteMe dijiste que vendrías y te quedaste.
Te quedaste y ya nunca te fuiste.
Me dijiste que estarías conmigo y nunca me sueltas la mano.
Me sujetas y nunca dejas que me caiga. Pero, si me caigo, me sigues sujetando para que me levante con pocos rasguños.
Me los curas con caricias.
Me dijiste que me querías y terminamos amándonos.
Sacaste mi mejor sonrisa y siempre me haces llorar. De risa, claro.
Me dijiste que nunca te irías y aquí continúas.
Continúas caminando a mi lado y devolviéndome [a] la vida cada vez que me abrazas.
Me dijiste que me querías y todavía erizas mi piel.
Me demostraste que para ser valiente hace falta serlo. Nunca me dijiste que lo serías. Simplemente, lo fuiste. Lo eres.
Eres.
Llegaste de repente, sin quererlo, sin buscarte.
Apareciste y sigues presente cada día, cuando abro los ojos, cuando busco tu mano en el sofá. Cuando me miras y sonríes.
Sabes a café recién hecho, suenas a lluvia en el cristal, hueles a Nenuco.
Me dijiste que te quedarías y sigues besándome cada noche.

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La chica del autobús

chica autobus

Se subió en el 32 y se sentó enfrente de mí. Miraba el móvil con el ceño fruncido, como dudando qué hacer. Al final, decidió realizar una llamada. Su gesto nervioso esperaba una respuesta, pero no apareció nadie al otro lado. Colgó cabreada. Frustrada.

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