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Deberías darte permiso

Deberías darte permiso.
Si tienes ganas de llorar, llora.
Si te apetece saltar, salta. Si sólo quieres escuchar reggeaton, sube el volumen y canta.
Date permiso para aprender de cada sensación que tengas, date permiso para no hablar si el día se ha levantado gris. Date permiso para tener un día gris.
Deberías darte permiso para callar, para pensar, para llorar mientras te duchas. Permiso para no tener ganas. Para no estar.
Date permiso para cambiar de opinión. Para rabiar.
Llora si tienes ganas de llorar. Date permiso para soltar.

deberias darte permiso

Pero haz que, después, vuelva a salir el sol. Todos tenemos días en los que no apetece brillar. Lo importante es que sientas todo lo que pueden traerte y ofrecerte esos días, esos momentos, la nostalgia, lo aceptes, le des la bienvenida, aprendas, y lo dejes pasar para continuar sonriendo.

Date permiso para quedarte toda la tarde en el sofá, debajo de la manta, viendo una peli mala de las que hacen llorar sin motivo. Date permiso para estar contigo, para tu silencio, para que las horas de ese domingo pasen como a ti te apetezca.

Date permiso para amar como quieras amar, para querer a quien quieras querer, para dejar de querer a quien ya no quieras querer. Y, si quieres, odia. No te atormentes. Date permiso para equivocarte. Los sentimientos son únicos, tuyos, y nacen de dentro. Son reales. Sólo tú puedes diseñarlos, crearlos, aceptarlos y ver qué te pueden aportar. Decidir si se quedan o no. Sabes que no serán, algunos, los mejores compañeros. Lo sabrás. Y sabrás dejarlos ir, si quieres. Date permiso. Sólo tú decides cómo vivir tu vida. Recuerda que sólo tienes una.

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Una causalidad que cambió mi vida

Una de mis profesoras preferidas de coaching siempre dice que llegó hasta ese apasionante mundo no por casualidad sino por causalidad.

Y, en realidad, quizá todo sea cuestión de causalidades. Causa – efecto. Así comienza todo.

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Lo que me hace sonreír. La superación.

Es lunes ¿y qué? Te invito a hacer una mirada en positivo todos los lunes para afrontar con ganas la semana. ¡Te espero!

Un reto físico. Un esfuerzo personal, intelectual. No importa la naturaleza del objetivo que queramos cumplir, pero sí las ganas de superación para poder alcanzarlo. Sonrío cuando ante mí llega gente valiente, luchadora, que día a día afronta una nueva meta, la que sea, y la alcanza con éxito. Me da igual que sea pequeña o sea grande. Es la suya. Me basta.

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Motores y frenos

En definitiva, la vida son motores y frenos. Avanzar o parar. Parar, recular, seguir adelante. Lo que tengo y lo que quiero, lo que no quiero y lo que no poseo. Y así caminas.

Lo que tienes y no quieres tener, y aquello que no tienes, pero anhelas. Desechar y obtener. Esto es lo que te mueve. Tus miedos, un agobio inesperado, una noche de darle vueltas a la cabeza, el dolor de estómago, todo eso deseas alejarlo de ti. Más dinero para tus vacaciones, más tiempo para ti, más tiempo para dedicar a algunas personas, que desaparezcan esos molestos vecinos. Lo quieres obtener. Y es tu motor, lo que te hace luchar, lo que te ayuda a continuar.

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La felicidad

*La búsqueda de la felicidad no consiste en observar la vida con gafas de color rosa, o blindarse al dolor y las imperfecciones en el mundo. Tampoco es la felicidad un estado de exaltación que ha de perpetuarse a toda costa; es el expurgar las toxinas mentales como el odio y la obsesión que literalmente envenenan la mente*

[Matthieu Ricard, monje budista]

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Encuentro de blogueros Zaragoza Futuro

Los días bonitos los hacen especiales las personas con las que los compartimos. Ayer tuve el privilegio de disfrutar de una mañana diferente y muy alentadora a través del encuentro de blogueros Zaragoza Futuro. Juntos conocimos los centros de emprendimiento e innovación de la capital aragonesa, un recorrido divertido y fructífero en el que nos dimos cuenta del gran potencial que atesora la ciudad gracias a los centros de incubación empresarial y aceleradores de ideas. Pero, sobre todo, debido a las personas que forman parte de ellos.

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Derechos asertivos (Manuel Smith)

Tengo derecho a…

– ser el único juez de mi comportamiento, pensamientos y emociones.

– no dar razones o excusas para justificar mi comportamiento.

– a decidir si asumo o no la responsabilidad de buscar soluciones para problemas de otros.

– a cambiar de opinión.

– a cometer errores y a ser responsable de ellos.

– a ser independiente de la buena voluntad ajena.

– a tomar decisiones ajenas a la lógica.

– a decir “no lo entiendo”.

– a decir “no lo sé”.

– a decir “no me importa”.

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Lo que me hace sonreír. El mundo azul.

Es lunes ¿y qué? Te invito a hacer una mirada en positivo todos los lunes para afrontar con ganas la semana. ¡Te espero!

Me gustan los libros que me mueven por dentro. Que me hacen sentir cosquillas en la tripa. Que me hacen pensar. Que me hacen sonreír. Es lo que siento cada vez que leo a Albert Espinosa, al que tuve el honor de conocer hace unos años y cuya presencia me impactó incluso más que los libros que ya había leído.

Fui a una charla que impartía en el congreso Lo que de verdad importa. Llevaba sus tres libros en mi bolso y esperaba nerviosa un rato antes en la puerta sujetándolos con fuerza y deseando que me los firmara. Pero él ya estaba dentro, y yo no lo sabía. Una amable chica con la que había hablado antes por otros temas me vio y se acercó a mí. Le conté que tenía los libros de uno de mis escritores favoritos y que me hacía ilusión que me los pudiera firmar. Ella me llevó a la sala donde estaba Albert Espinosa, y ahí enmudecí. Y eso que su trato conmigo no pudo ser más correcto y divertido. Cercano. Saqué un libro muerta de vergüenza y le dije, bueno, tengo más. Y me dijo ¡Pues firmo todos, claro que sí! No dejaba de sonreír. Ni yo tampoco. Me dijo que le gustaba mucho mi bolígrafo. Nos hicimos una foto en la que salgo con cara de shock y felicidad y nos despedimos. Ha sido una de las personas que más ilusión me ha hecho tener cerca y una de las fotografías con gente conocida que más ilusión me hace tener.

Su charla fue inolvidable. Palabras de las que remueven, como sus libros, de las que te hacen pensar e incluso llorar, una actitud ante la vida plagada de humor ante el dolor.  Palabras valientes y actos consecuentes. Como me gusta que sean las personas.

Ahora, sonrío sabiendo que esta semana Albert Espinosa publica su nuevo libro y que pronto el cartero me traerá buenas noticias. Que podré oler las páginas recién estrenadas de una historia azul que quiero que me remueva. Que volveré a sentir la luz que me traen esos libros escritos con la piel y el corazón.

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Lo que me hace sonreír. Mi brazo.

Es lunes ¿y qué? Te invito a hacer una mirada en positivo todos los lunes para afrontar con ganas la semana. ¡Te espero!

Hoy me miro el brazo y sonrío. Recuerdo que notaba los pinchazos pero no había dolor. Si levantaba la mirada las veía a ellas observándome, con los ojos brillantes. Sabíamos que era un día especial, más especial, si cabe, que cualquiera que podamos compartir. Y era difícil que cupiese. Pero cabía. Cabía en mi (nuestra) piel, literalmente.

Me miro el brazo y sonrío. Sonrío porque recuerdo una de esas mañanas que sabes que nunca olvidarás. Y no porque la lleves escrita en tu brazo, si no porque está grabada en tu retina. Una casa especial, una persona especial que te recibe con cariño y tres amigas que recorren un pasillo cogidas de la mano. Un playmobil de Elvis nos mira divertido.

Me miro el brazo y sonrío. Sé que era lo que quería. Y quería saber que lo era. El playmobil nos despide y se cierra una puerta vieja dejando atrás un momento único que será nuestro para siempre. Después, más risas, abrazos, emoción. Latiendo fuerte.

Sonríe cuando hagas lo que deseas, cuando cumplas un sueño, sonríe porque lo compartes, sonríe cuando alguien no lo entienda, sonríe cuando te mires un brazo o abras una ventana. Sonríe cuando sepas que lo que haces es lo que quieres hacer, cuando alcanzas un objetivo, cuando lloras mientras te aprietan fuerte la mano, cuando descubres la magia. Incluso en tu brazo.

 

 

 

 

 

 

* Un corazón late para que caminemos. Cuando sentimos. Late rápidorapidorapido cuando amamos.
Es blandito cuando se encuentra en paz.
Tres corazones laten más, mejor, caminan juntos con más fuerza.
Y se abrazan blanditos porque viven en paz.
Es como estar en casa.

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Lo que me hace sonreír. Cuando el cartero trae buenas noticias.

Es lunes ¿y qué? Te invito a hacer una mirada en positivo todos los lunes para afrontar con ganas la semana. ¡Te espero!

Cuando no existía Internet, ni Facebook, ni Twitter, ni Whatsapp, ni nada que sirviera para escribir a través de unas teclas, enviar y recibir cartas era una práctica habitual en mi casa. Me encantaba abrir el buzón y encontrar noticias de aquella amiga que vivía en Murcia, o de las nuevas personas que había conocido en aquel campamento de verano.

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